miércoles, septiembre 26, 2018

Lo que descubrí en Florencia




Salí a la calle con aquel punto de inconsciencia
Que me dejaba la sobredosis de calmantes,
Mezclándome entre las hojas muertas  
Y la soledad verde del río.
.
Atravesé la piazza degli Uffizi,
Pasé por delante de la Signoria
Y me alejé por la via del Proconsolo
Sin tener muy claro qué calle tomar.
Sentía que las piernas me pedían clemencia,
Pero lo ignoraba.
.
Fui vagando sin rumbo,
Avanzando y retrocediendo,
Colgándome de gestos ajenos,
Voces y sonidos,
Algo que me trajera a la conciencia;
Tratando de cubrir el agujero de soledad.
.
De pronto, me encontré delante del Mercato Nuovo
Y, el inconfundible olor ácido de libros viejos,
Me hizo detener.
Provenía de una librería antigua;
En el escaparate,
Un antiquísimo ejemplar abierto colocado sobre un atril,
Llamó mi atención.
.
Las páginas que se exhibían estaban incompletas.
Párrafos enteros carcomidos por siglos de intemperies habían desaparecido. Ese libro se me parecía:
Estaba tan maltrecho e incompleto como yo.
.
Nunca me había detenido a pensar
Que los libros enfermaban de soledad y abandono.



viernes, septiembre 21, 2018

Duende de otoño



El duende
Se ha acercado a la ventana
Arrimando las hojas
Que no quieren volar

Y con el telón de finas hebras
Va lindando los espacios
Resaltando en el cristal
Los lindes del afuera

El duende quiere ser otoño
Se ha ataviado
De castaño
Deshilachando los pardos y el cobrizo

Y siempre otra hoja que cae

miércoles, septiembre 19, 2018

Quiero llenar el mundo de colores




Lo necesito
Y llenarme de ellos
Pintar la mente de azul
Que sea un mar diáfano y lleno de quietud
Dejar las tormentas para el planeta
Lo inevitable
No el cerebro… no

El cuerpo entre naranja y azul cian
Para sentir la calidez
El abrazo
La sensibilidad suave
Fesca

Con caminar verde
Lozano
Nuevo
Persistente

Pintar mi vida
Con el rojo
Que sea apasionada
Activa
Con inquietud
Y sus tonos más rosados
Para apropiarme de la ternura
Apartarme de la violencia

Y sobre todo ser yo un color
Que los abarque todos
Los cálidos, los fríos

Ser permanencia en la paleta
Y traductor con el pincel


(En Diario de un Vampiro Extraviado está la vida de Bobby Fischer,, Una vida llena de tisteza de un genio)

sábado, septiembre 15, 2018

El niño de las botas azules


Hoy estaba pensando en el niño de las botas azules.

Eran las 7 y media de la mañana, invierno y cuando llegaba el bus, tan de noche aún, estaba él solo en la parada, un bulto bajito para su edad y muy flaco. Apenas unos pocos reían y hablaban, el resto seguía sonámbulo cuando él subía y se acomodaba al lado de Ramón, tan rojizo y relleno que lo hacía desaparecer aún más, sentado como un fantasma.

Siempre sentía la necesidad de mirarlo, como si cada día fuera alguien distinto. Sin embargo apenas cambiaba el atuendo en donde resaltaban las botas azules.

Su cara no salía nunca de la transparencia habitual, es por eso que los morados resaltaban más. Algo que durante ese año no dejaba de intrigarme ¿Qué podía ser?

Un día llegaron a la escuela unas señoras que se reunieron en el patio lateral con la maestra y aguardaban incómodas. Él estaba nervioso esperando el timbre para entrar al aula. Algo que nunca había apreciado en su deambular callado y solitario, la inquietud, tanto que no me dejó perder detalle sobre ese grupo tan particular; llegó un hombre muy parecido al niño de las botas azules e increpó al grupo. No entendía muy bien las palabras ni esa furia.

Siempre pensé que podía ser otro niño venido de las estrellas y un día le mostré la boa como una señal de que sabía quién era y el sombrero. No hubo reacción.


No sé qué espíritu maléfico me empujó a esconderme entre los arbustos, desde allí vi cómo se encaminaban a la Dirección y otra de las maestras llevaba al niño de las estrellas de la mano.

Entró, una de las mujeres extrañas lo atrajo con delicadeza y le subió la ropa, más piel translúcida que parecía mármol oscuro… Nunca había visto algo semejante. ¿Estarían pidiendo explicaciones al hombre para que soltara de qué planeta había llegado?

El niño de las estrellas del libro siempre estaba vestido ¿Serían así? ¿Tendrían esas manchas moradas…?

Al mediodía, mi madre me recogió como siempre, le conté que el niño de las botas azules era de las estrellas. Le expliqué. Mi madre paró el coche, me miró profundamente, me abrazó y mientras la sentía, a mí me pareció triste, me decía emocionada: Sí tesoro, puede que sea de las estrellas…

jueves, septiembre 13, 2018

Amor es mucho más que poesia



Yo estuve en tus temblores
Cuando el letargo fue tu amigo
.
En los anocheceres temerosos
Y en las caricias de ensueños
.
Estuve en cada dolor sin quejido
Acunando tu valentía
.
En las estaciones día a día
En los retornos y los retrasos
.
Estuve en los pasados
Y permanecí en los presentes
.
Estoy en una palabra
Que le da nombre a la vida.

(Y siempre será así. Como en aquellos momentos en que la memoria se borró)

viernes, septiembre 07, 2018

Para llevarte sabor a mar



Para llevarte sabor a mar
Lo voy bebiendo calmo
Detenido en el gusto salobre
Digiriendo entre sorbos
Cada átomo de sal

Apaciguo la espuma
Debatiéndose con el yodo
Y luego
Sorbo a sorbo
Lo pinto en tu paladar


martes, septiembre 04, 2018

Septiembre


No sé si será un mes bueno, malo, regular… Pero siempre ha sido mágico para mí.

Como comprenderán después de tanto tiempo, es que estuve muy enfermo. Pero siempre tengo fe en la recuperación y en seguir adelante. E ir olvidando las enfermedades, recoger la vida e intentar vivirla con fortaleza, sin miedo. Y si llega otra, lo mismo, enfrentarse y luchar, ya los ciclos de la vida nos indicarán.

Solo quería informar… Pero continuar, más despacio o más rápido, dependiendo siempre de las circunstancias.


La verdad que me quedé sin poesía, ésta de pronto se calló. Pero me pregunto, por qué va seguir callada. Qué le impide salir y volver a contagiarse.

Amo septiembre
Y el otoño viéndolo acercarse
Otra vez las mareas bajas
La calma
La quietud de las aves
La brisa que se enreda despacio
En los rincones que quieres… 

viernes, junio 23, 2017

Noche de San Juan 2017


Tengo que hacer una gran hoguera. Una hoguera que llegue hasta donde no sé. Quiero que el fuego que salga de aquí, rojo, fuerte, caliente multiplicándose en chispas, se transforme en un hilo indefinido de humo que abarque el universo, que hable con los duendes para que nos calme el dolor de los amados que se “van”, de la derrota de la voluntad, de los cambios de la vida y no nos deje detenernos en el vacío. Que la memoria vaya creando con los retazos del pasado la felicidad impalpable, la invisible y fantasmagórica felicidad atrapada en un aquelarre.