

Verano. Toda España de fiesta. Multitudes insatisfechas, miserables, nefastas, con olor fúnebre en sus venas y neuronas, peligrosas y sombrías. Pusilánimes y cobardes van cambiando sus hábitos de dañar, descalabrar, aporrear y dar mala vida a sus congéneres: sus parejas, sus niños, sus amigos, sus compañeros y todos los que conviven con ellos, enfermos peligrosos que engañan con muecas humanitarias, pantomimas de humanos llenas de guiños de buena conducta y justicia pero es en la barbarie sanguinaria y cruel donde se delatan públicamente.
Las leyes le dicen si matas a un igual a la vista de todos o simplemente lo maltratas… tu vida no será la misma, no podrás robar, manipular, malversar, saquear, piratear con guante blanco, sino en la cloaca. No es cierto, porque viven en ella siempre pero muchos se lo creen y enmascaran su psicosis con bestialidad primitiva, creando actos de masa donde pueden sin ningún prejuicio ni traba exponer en una butaca o en las calles su fiereza, su ferocidad donde se dan la mano la incultura, la tosquedad y la rudeza que yacen en su interior .
Como siempre se disfrazan y pintan un acto claro de salvajismo y crueldad colocando apelativos generales y colectivos: como por ejemplo “Fiesta nacional”.
En donde pretenden que todos seamos una unidady así poder esconderse en el bulto de una masa que no es uniforme.
Pues no, no todos estamos tan enfermos, no todos nos hemos denigrado ni nos hemos encharcado de mierda. Quizás aún pertenecemos a las minorías no manipuladas desde niños, en donde quebrantaron sus mentes delicadas y frágiles y mantenemos lo mejor de la especie.
Quizás por eso no debemos callar nunca y la lucha no sea sino por una razón: limpieza…


















































































