
Las cartas de amor… Las que siempre parecen únicas e irrepetibles. Las cartas de amor que no pueden escapar de las mismas palabras que en él se encierran.
Dejé caer el 1963, pero… ¿El año cambiaría algo?
El espectáculo de ver lo que nos muestra la luz







Yo… no sé cómo agredecer a mi preciosa Hada que me ha acompañado en todo momento, desde aquella “Anónima” siempre dejándome lo sabio, lo bonito.
Gracias por esto tan hermoso que sabes, eso segurísimo, que estará siempre en mi alma y en mi corazón
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